ADIÓS Y HOLA ® © Carlos Luis Molina Lara

Siempre hay algo o alguien,
a quién olvidar,
detrás de un hola hay un adiós,
y tras cada adiós en bien o en mal,
siempre hay un hola en puerta,
solo hay que abrir las puertas del alma,
de par en par,
para que quién quiera salir, salga,
y deje el espacio libre,
para quién quiera entrar,
así es que vete pronto,
te trate bien la vida,
y sus vientos te lleven lejos, muy lejos,
procura perder en el camino,
mi dirección y olvídame,
que ya está en la puerta de mi alma,
ella, quién es un hola,
que deseo mucho decir y tener conmigo,
así es que adiós,
a quién se va,
y hola…
a quién viene llegando,
pues es bienvenida.

Mis cicatrices ® ©

Tengo varias cicatrices

unas del alma y otras de la vida

tengo otras que me las hice

por el deber cumplido

esas son trofeos

de adversarios derrotados

de mis aportes a lo qué

la mayoría llama justicia

tengo unas de la ira

de algún cobarde enemigo

y tengo otras distintas

que me causo una mujer

que me mintió

esas son las de la vida

ninguna me duele ya

pero hay unas, las que llevo en el alma

que cuando me las busco en el espejo

sobresalen, esas son las que más alegría

me da tener, son de amores pasados

y al verlas y ver que hoy soy capaz de amar

aún más, me parecen que son más

lecciones aprendidas que cicatrices.

 

Carlos Luis Molina Lara



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Ansias ® ©

     Desde hace algunas noches, he estado pensando en una mujer. Pienso en sus labios y me pregunto, ¿A qué saben? Pienso en su cabello y me pregunto, ¿Si huele a fantasías? Pienso en sus manos y me pregunto, ¿Si saben acariciar? Pienso en sus ojos y me pregunto, ¿Cómo será mirarse en ellos? Pienso en su voz  y quisiera oír mi  nombre bailando en sus labios, pienso en su piel y quisiera sentirla en mi piel, desnudos los dos, piel con piel, acariciando nuestra desnudes entre sí. Pienso en ella aquí en mi cama vacía y siento muchas ansias por estar con esa mujer.

 

Carlos Luis Molina Lara



Sensual Woman Art Print by Steve K

Imagen de Steve K.

Déjá Vu ® ©

De nuevo una mujer hermosa,

un verdadero ángel perdido,

confundida, queriendo ser,

un poco diabla,

con promesas de restauración,

y cantos malditos y caricias divinas,

jugando al amor eterno,

y al olvido instantáneo,

otra vez unos labios de seda,

el sabor de aquel fruto,

tan prohibido para mí,

que habrá en esta ruina,

que las atrae tanto,

¡Niña triste y hermosa!

Viniste a mí, me amaste,

para después solo decir adiós,

tomaste un poco de mi nada,

y te marchaste más triste,

de cómo llegaste aquella noche,

en tus labios una sonrisa,

en tu cuerpo una huella,

en tu alma solo una sombra,

y en mí solo la pena y el vacío,

al contemplar con sarcasmo,

que tan solo fue otro déjá vu.

Carlos Luis Molina Lara



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