La eternidad y el tiempo ® ©

Se dice que cuando la nada lo gobernaba, todo absolutamente, era el silencio, su amante, el único acompañante de aquella nada, que era el mismo espacio vacío. Pero había alguien más con la nada y el silencio, dormido e inconsciente de sus propios deseos desvanecido por la falta de una razón de ser, de un complemento a su existencia, se encontraba el tiempo. El tiempo estaba ausente del espacio y aunque él sabía que la nada y el silencio gobernaban, esto a él no le importaba, puesto que la nada y el silencio no podrían tener hijos, que perpetuaran su linaje y realmente la nada y el silencio, eran muy felices, no pensaban en sus propias imposibilidades, eran felices usurpando la existencia de todo lo que era posible. Pero en algún momento el tiempo despertó, al verse solo y sin una razón para existir, se sintió miserable y comenzó a llorar, en su llanto sin saberlo estaba naciendo el amor, el deseo y la esperanza, estas tres presencias son los primeros habitantes incorpóreos del universo, fueron sus hijos engendrados de sus sueños y anhelos.

Pronto el amor, el deseo y la esperanza, comenzaron a tener sus propias penas y alegrías en sus sueños y nacieron de ellas la pasión, la dicha, el placer y la felicidad, el universo se empezó a encender con tenues luces, que eran tan poco perceptibles, que la nada y el silencio no las notaron. Pronto se unieron todas estas presencias incorpóreas y le hablaron a su creador. Quien las vio con alegría y fascinación, al escuchar sus voces, que le pedían más creaciones, el tiempo se contuvo y les dijo, que ya no habrían más creaciones y les prohibió que ellas tuvieran más también, pero el amor, se logró acercar solo a su padre y le platico de infinitos desvaríos que el sentía y que seguramente él, también pensaba y sentía todo esto de la misma manera. El amor continúo hablando de estos infinitos desvaríos que pronto hicieron dormir al tiempo y a su sueños lo siguió el amor; y ahí en aquel mundo onírico, se unieron todas aquellas emociones que habían ya nacido de él y por primera vez el tiempo supo que era, lo que él necesitaba y quien era aquella nebulosa presencia que siempre se asomó en su corazón.

Conforme soñaba, sus deseos se intensificaban y poco a poco aquella nebulosa presencia se hacía más clara y se iba materializando del mismo modo que él, así pronto se hizo presente junto al tiempo la eternidad, no nació de las lágrimas, ni fue transformada de parte alguna de su cuerpo, nació del fondo del corazón infinito del tiempo. Cuando vio a todos sus deseos y anhelos transformados en aquella mujer, tan espléndidamente hermosa, se acercó a ella, tomo su mano, la beso y le dijo – te he esperado desde siempre- la eternidad lo vio fijamente a los ojos y el tiempo, siendo el tiempo, se perdió en aquellos ojos, se hundió en ellos, se quedó inmóvil y ella lo beso con infinita pasión.

De aquel beso nacieron las galaxias  y apareció la vida y todas las criaturas nacieron, el amor, el deseo, la esperanza, junto con la pasión, la dicha, el placer y la felicidad, se abrazaron a los pies de la inmortal pareja, luego aparecieron ante ellos, la nada y el silencio, pero antes que pudieran pronunciar palabra alguna, el tiempo y la eternidad tomados de las manos hablaron y esto les dijeron en una sola voz -Nos hemos unido con la finalidad de poblar el universo- la nada rompió en llanto y corrió desconsolada, el silencio corrió tras ella y desde aquel entonces la busca sin poderla encontrar, mientras tanto, los eternos enamorados, siguieron amándose, nunca podrá existir el tiempo sin la eternidad, y la eternidad tampoco podría existir sin el tiempo, ella es el sentido de él. La dicha de los dos, lleno de alegría todo espacio y era tanta su felicidad, que se convirtió en estrellas, que adornaran e iluminaran el universo, como señal de su amor, ellos aún hoy siguen teniéndose ese maravilloso sentimiento, ahora es más grande, es por ello que entre nosotros los mortales, se veneran aquellos amores que trasciendan el tiempo y llegan a la eternidad.

Él, estuvo detenido, inmóvil e inexistente preso de la nada y el silencio, hasta que esa magia maravillosa, lo hizo ver que él la amaba con locura y fuerza incontenible a ella y por eso se amaron y se amaran para siempre, esa es la razón de la existencia de todo, ese amor que aun hoy sienten y esa pasión, ese sentimiento, es la fuerza que permite que todo el universo exista eternamente, como el gran amor del tiempo y la eternidad.

 

Carlos Luis Molina Lara



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